– A través del «Proyecto Bayram», los importadores buscan dar cumplimiento a la Ley REP mediante la instalación de una planta capaz de procesar hasta 25 toneladas diarias de ropa usada, transformándola en productos de alto valor para la construcción y la minería.
La reciente incorporación de los textiles como producto prioritario en la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP) ha marcado un antes y un después para el comercio en la Región de Tarapacá. Ante este desafío, los usuarios de la Zona Franca de Iquique han pasado a la ofensiva con el lanzamiento del Proyecto de Reciclaje Textil Bayram, una iniciativa industrial que promete cambiar el destino de la ropa usada sin salida comercial en la zona.
La iniciativa consiste en la implementación de una planta de alta tecnología dedicada a la valorización de residuos textiles. Con una capacidad proyectada de procesamiento de entre 20 y 25 toneladas diarias, la instalación transformará toneladas de desechos en fieltro técnico no tejido y fibra reciclada, insumos clave para diversas aplicaciones industriales.
«Nuestra misión con el Proyecto Bayram es transformar un problema ambiental crítico en una oportunidad de desarrollo industrial para Tarapacá. Al procesar hasta 25 toneladas diarias de residuos textiles, no solo estamos cumpliendo con la Ley REP, sino que estamos creando productos de alto valor como fieltro técnico y fibra reciclada que regresan a la industria de la construcción y minería, cerrando el ciclo de manera eficiente y sostenible”, indicó Yerko Lima, asesor técnico en la planta de reciclaje.

Ubicación estratégica y tecnología limpia
La futura infraestructura industrial se emplazará en el sector de Pampa Perdiz (Ruta 16, km 20,6) en la comuna de Alto Hospicio, una zona de carácter industrial alejada de centros poblados. Esta ubicación fue seleccionada estratégicamente para asegurar una operación eficiente y segura, encontrándose fuera de áreas sensibles de nidificación de fauna local, lo que refuerza el enfoque preventivo del proyecto.
Uno de los pilares del Proyecto Bayram es su compromiso con la seguridad ambiental. A diferencia de los procesos textiles tradicionales, esta planta operará mediante tecnologías mecánicas, lo que garantiza un proceso totalmente libre del uso de agua industrial.
Además, la operación no contempla la incorporación de sustancias peligrosas, asegurando un modelo operativo seguro para el entorno y con una mínima generación de residuos secundarios. Este enfoque de «ciclo cerrado» es lo que ha despertado el interés de diversos sectores, ya que permite gestionar el residuo textil de manera controlada y escalable.
CIRCULARTEC
Para el director ejecutivo del Centro Tecnológico de Economía Circular, Luis Martínez Cerna, este proyecto ayudará a combatir los vertederos clandestinos de textiles.
«El Proyecto Bayram es un ejemplo concreto de cómo la economía circular deja de ser un concepto para convertirse en un modelo de negocio con impacto territorial. Es fundamental entender que esto no es solo reciclaje; es transformar la manera en que producimos y consumimos en la Macrozona Norte, integrando tecnologías limpias que protegen nuestro entorno y generan una nueva cadena de valor regional escalable”, agregó Martínez.
Un modelo para la Macrozona Norte
Con la puesta en marcha de esta planta, los usuarios de Zona Franca no solo aseguran el cumplimiento de las metas de recolección y valorización que exige la Ley REP, sino que también generan una nueva cadena de valor regional. La fibra y los fieltros resultantes podrán ser utilizados en la fabricación de paneles de aislación térmica y acústica, productos con alta demanda en la construcción sustentable y la minería.
El Proyecto Bayram se perfila, así como el primer gran referente industrial en Tarapacá que logra alinear los intereses comerciales con la protección del medio ambiente, bajo el alero de la innovación tecnológica y la economía circular.
Periodista: Maycol Soto Rivera.



