– NFU-Evolución es una iniciativa que cuenta con apoyo tanto desde el mundo privado como el académico. Siendo uno de estos ejemplos la Universidad de Santiago de Chile, quienes tienen un importante proyecto.
La Universidad de Santiago de Chile (USACH), es un coejecutor de NFU-Evolución, iniciativa de CircularTec y Corfo, los que trabajan en un proyecto con el que buscan utilizar la menor cantidad posible de reprocesamiento del neumático, trabajando principalmente con caucho granular. Su idea es incorporarlo como reemplazo parcial de áridos naturales en hormigón y otros materiales, aprovechando propiedades propias del caucho, como su menor densidad y su potencial para mejorar aspectos como la conductividad térmica.
Por lo mismo, es que el doctor Leonardo Brescia, profesor del departamento de ingeniería en obras civiles de la USACH, destacó la experiencia en su colaboración junto al centro.
¿Cómo surge dentro de la Universidad el interés científico y técnico por abordar la problemática de los Neumáticos Fuera de Uso (NFU)?
La Universidad de Santiago, como universidad pública, históricamente ha tenido una orientación muy fuerte hacia el servicio a la sociedad. Eso implica no solamente generar conocimiento científico, sino también buscar que ese conocimiento tenga una aplicación concreta frente a problemáticas reales del país. En ese contexto, la problemática de los neumáticos fuera de uso representa un desafío ambiental importante, y desde la investigación aplicada vimos una oportunidad clara para aportar desde la ingeniería. Además, hoy existe una necesidad cada vez más evidente de avanzar hacia modelos más sostenibles y de economía circular, donde los residuos de un proceso puedan transformarse en materiales valorizados para nuevas aplicaciones. También creemos que actualmente la ingeniería debe desarrollarse considerando no solamente el desempeño técnico, sino también sus impactos ambientales, sociales y económicos. Esa visión es algo que como universidad intentamos transmitir tanto en investigación como en formación profesional.
Desde la perspectiva académica, ¿cuál es el propósito que inspira al equipo de investigadores al ver cómo la investigación se materializa en soluciones concretas para un problema ambiental tan crítico?
Desde la perspectiva académica, uno de los aspectos más motivadores es justamente poder acercar la investigación a soluciones reales. Muchas veces la ciencia base puede quedar todavía a varios pasos de generar un impacto concreto en la sociedad, y en países como Chile sabemos que los recursos para investigación son limitados, por lo que es importante avanzar también hacia desarrollos aplicados. En lo personal, desde el Departamento de Ingeniería en Obras Civiles, la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación y también desde el Doctorado en Innovación y Tecnología en Ingeniería, siempre he buscado que la investigación tenga una orientación tecnológica y de transferencia. Este tipo de proyectos permite justamente conectar la investigación, la docencia y la vinculación con el medio para generar soluciones que eventualmente puedan llegar a la sociedad y transformarse en tecnologías reales. Creo que esa posibilidad de ver cómo el trabajo científico puede transformarse en una aplicación concreta para enfrentar un problema ambiental es algo que motiva profundamente al equipo.
¿Cómo se gestó el vínculo institucional para que la Universidad se sumara como coejecutora del proyecto NFU-Evolución y qué capacidades técnicas aporta el equipo universitario a esta alianza?
La relación con CircularTec se fue fortaleciendo de manera progresiva a partir de distintas instancias de colaboración y trabajo conjunto. La Universidad de Santiago forma parte también del círculo íntimo de CircularTec, por lo que ya existía una relación institucional previa bastante activa. Cuando CORFO abre líneas de interés relacionadas con pasivos ambientales y CircularTec realiza el llamado para participar en el proyecto NFU-Evolución desde la universidad, la Dirección de Gestión Tecnológica de nuestra Vicerrectoría de Investigación levanta académicos pertinentes al área, logrando articular una propuesta basada en resultados y capacidades técnicas que ya veníamos desarrollando previamente. Por eso, si consideramos que desde la universidad aportamos significativamente capacidades de investigación aplicada, caracterización de materiales, ensayos experimentales y análisis técnico, es normal el generar estos proyectos de I+D. Más aún, existe un apoyo institucional importante, tanto desde el Departamento de Ingeniería en Obras Civiles como desde la Vicerrectoría de Investigación, quienes ayudan a transformar los desarrollos tecnológicos en modelos más concretos de transferencia y futura llegada al mercado.
¿Cómo calificaría la experiencia de transferencia tecnológica y el trabajo colaborativo realizado junto a CircularTec y el equipo de NFU-Evolución? ¿Qué hitos destacaría de esta sinergia?
La experiencia ha sido muy positiva. Creo que uno de los elementos más importantes ha sido la generación de un círculo de confianza y trabajo colaborativo entre la universidad, CircularTec, las empresas asociadas y CORFO. Nosotros como academia tendemos naturalmente a enfocarnos mucho en la parte técnica, pero durante el desarrollo del proyecto también hemos logrado discutir aspectos estratégicos que son fundamentales para que una tecnología efectivamente pueda llegar a la sociedad y no quedarse solamente como un desarrollo experimental. En ese sentido, el aporte del equipo de CircularTec ha sido clave. Han existido instancias muy enriquecedoras de discusión, retroalimentación y también exigencia mutua, lo que finalmente ha permitido fortalecer el proyecto. Creo que uno de los hitos más importantes ha sido justamente lograr una colaboración real entre actores que muchas veces funcionan de manera separada: universidad, industria y entidades públicas.
¿Cuál es la hoja de ruta de la Universidad para este proyecto en los próximos meses?
Durante los próximos meses el foco principal estará puesto en las etapas de escalabilidad. La idea es avanzar desde los desarrollos de laboratorio hacia demostraciones y productos en escalas más reales, que permitan validar técnicamente las soluciones desarrolladas. Además, existe un trabajo importante asociado a los marcos normativos y regulatorios. Uno de los desafíos que muchas veces enfrentan las tecnologías emergentes es que las normativas actuales no siempre están preparadas para incorporarlas rápidamente, lo que genera ciertas barreras o desconfianzas técnicas en la industria. Por eso, junto con CircularTec, estamos trabajando para avanzar también en esos aspectos y facilitar una futura adopción de estas soluciones. Finalmente, el objetivo es que el proyecto no quede solamente como un prototipo teórico, sino que pueda transformarse en una solución concreta con impacto real para el país.



