– La Universidad Católica del Norte es uno de los coejecutores de NFU-Evolución que trabajan de la mano con el programa de CircularTec con un importante proyecto que da sus primeros pasos.
A casi dos años de su inicio, NFU-Evolución, programa liderado por CircularTec y apoyado por Corfo, sigue trabajando constantemente con sus coejecutores, siendo uno de ellos la Universidad Católica del Norte (UCN), enfocado en encontrar nuevos usos para el negro de humo pirolítico, un material obtenido a partir del reciclaje de neumáticos fuera de uso.
En lugar de destinarlo únicamente a aplicaciones tradicionales de bajo valor, como aditivo para mejorar la resistencia de productos plásticos y de caucho frente a la radiación UV, el proyecto busca aprovechar sus propiedades en tecnologías más avanzadas.
Es de esta forma que el doctor Javier Quispe, director del Departamento de Ingeniería Química y de Medio Ambiente de la UCN, señala la importancia de trabajar para encontrar una segunda vida a los neumáticos fuera de uso.
¿Cómo surge dentro de la Universidad el interés científico y técnico por abordar la problemática de los Neumáticos Fuera de Uso (NFU)?
Hace varios años propuse que los neumáticos fuera de uso podían transformarse en una fuente de energía y de materias primas para nuevas aplicaciones industriales. En ese entonces, estas ideas eran vistas con escepticismo y muchas veces se consideraban poco realistas o económicamente inviables.
Sin embargo, siempre creí que los NFU tenían un potencial mucho mayor que el simple tratamiento como residuo. Hoy, con la implementación de la Ley REP, el impulso a la economía circular y la necesidad de avanzar hacia una matriz energética más limpia, veo con satisfacción que muchas de esas propuestas comienzan a adquirir relevancia.
Lo que antes parecía una visión de largo plazo hoy se está convirtiendo en una oportunidad concreta para valorizar los NFU, recuperar materiales estratégicos y aportar a la transición energética mediante soluciones sostenibles e innovadoras.
Desde la perspectiva académica, ¿cuál es el propósito que inspira al equipo de investigadores al ver cómo la investigación se materializa en soluciones concretas para un problema ambiental tan crítico?
Siempre he creído que uno de los principales propósitos de la academia, y especialmente de las disciplinas de ingeniería, es generar soluciones concretas para los desafíos que enfrenta la sociedad y la industria. Si bien la investigación científica y la generación de conocimiento son fundamentales, considero que nuestro rol no debe limitarse únicamente a la publicación de artículos científicos, sino también a transformar ese conocimiento en tecnologías y soluciones con impacto real.
En ese contexto, al conocer de cerca las dificultades que enfrenta la industria para cumplir con las exigencias de la Ley REP, asumir sus responsabilidades ambientales y avanzar en el desarrollo de indicadores de sostenibilidad, nuestro equipo de investigación identificó una oportunidad para aportar desde la academia. A partir de esa comprensión de las necesidades del sector, fuimos capaces de proponer soluciones tecnológicas que no solo tienen base científica, sino que también responden a problemas concretos y generan valor para las empresas y para la sociedad.
Para mí, ese es precisamente el tipo de contribución que debe realizar la universidad: conectar el conocimiento con las necesidades reales del entorno, convirtiendo los desafíos ambientales y productivos en oportunidades de innovación y desarrollo sostenible.
¿Cómo se gestó el vínculo institucional para que la Universidad se sumara como coejecutora del proyecto NFU-Evolución y qué capacidades técnicas aporta el equipo universitario a esta alianza?
El vínculo se fue construyendo de forma natural. Primero tuvimos la oportunidad de encontrarnos en un congreso sobre NFU y, posteriormente, recibimos la visita de CircularTec en la Universidad Católica del Norte.
Esas reuniones nos permitieron conversar sobre los desafíos de la valorización de neumáticos fuera de uso y compartir los desarrollos e intereses que cada institución estaba impulsando en materia de investigación e innovación. Durante esas conversaciones nos dimos cuenta de que existían importantes puntos de encuentro entre nuestras visiones y objetivos.
A partir de ahí, surgió de manera casi espontánea la posibilidad de colaborar y ser parte de la formulación del proyecto NFU-Evolución, una experiencia que nos permitió unir capacidades y fortalecer el trabajo conjunto en torno a una problemática de gran relevancia para la economía circular y la sostenibilidad.
¿Cómo calificaría la experiencia de transferencia tecnológica y el trabajo colaborativo realizado junto a CircularTec y el equipo de NFU-Evolución? ¿Qué hitos destacaría de esta sinergia?
Hasta ahora, la experiencia de trabajo con CircularTec ha sido muy positiva, y no se limita únicamente al proyecto NFU-Evolución. Durante más de un año hemos mantenido una colaboración activa, explorando oportunidades conjuntas de investigación e innovación, especialmente a través de la postulación a distintas fuentes de financiamiento como ANID, CORFO y FIC-R.
Desde mi perspectiva, este trabajo colaborativo ha sido muy valioso, ya que nos ha permitido identificar sinergias y unir capacidades con el objetivo de apalancar recursos que contribuyan al fortalecimiento del proyecto P4. Asimismo, ha abierto la posibilidad de expandir nuestras líneas de investigación hacia otros ámbitos de interés común, particularmente aquellos relacionados con la valorización de NFU, el hidrógeno verde y la economía circular.
Por el momento, aún no contamos con hitos concretos que reportar, dado que el proyecto P4 tiene previsto iniciar sus actividades durante septiembre de este año. Sin embargo, el trabajo preparatorio realizado hasta ahora nos permite enfrentar esta nueva etapa con expectativas positivas y con una base sólida de colaboración entre las instituciones participantes.
¿Cuál es la hoja de ruta de la Universidad para este proyecto en los próximos meses?
Mi principal objetivo es dar inicio al proyecto P4 y, al mismo tiempo, continuar buscando nuevas fuentes de financiamiento que nos permitan seguir avanzando en el nivel de madurez tecnológica (TRL) de la solución que estamos desarrollando. Considero que este es un paso fundamental para acercar los resultados de la investigación a una aplicación real y con impacto en la industria. Además, buscamos dar continuidad y proyección a los avances que hemos logrado en los últimos años gracias al apoyo de ANID.
Estos resultados han sentado una base sólida para el proyecto P4 y nos entregan la confianza de que existe un potencial significativo para generar soluciones innovadoras en ámbitos relacionados con la valorización de NFU, el hidrógeno verde y la economía circular. En lo personal, veo esta etapa como una oportunidad para consolidar el trabajo realizado hasta ahora y transformar el conocimiento generado en desarrollos tecnológicos que puedan aportar soluciones concretas a los desafíos de sostenibilidad y transición energética que enfrenta el país.
Periodista: Camila Pino Bruce.



