Mauricio Bravo, gerente general de Arrigoni Ambiental NFU: “Los neumáticos fuera de uso representan un problema visible, acumulativo y urgente”

En el marco de NFU EVOLUCIÓN, iniciativa de CircularTec para la gestión de neumáticos desechados, Arrigoni Ambiental NFU, destaca como un actor clave en la economía circular.

Mauricio Bravo.

La empresa, que comienza sus funciones desde 2019, aplica procesos de pirólisis para la valorización de residuos; su gerente general, Mauricio Bravo, subrayó la importancia estratégica de colaborar con el Centro Tecnológico de Economía Circular.


¿Qué es Arrigoni?
Arrigoni Ambiental NFU es una empresa chilena dedicada a la valorización de neumáticos fuera de uso, con una convicción muy clara: la economía circular solo tiene sentido cuando los materiales vuelven efectivamente a un proceso productivo. Nuestro trabajo se basa en transformar este residuo complejo en subproductos que tienen demanda, especificaciones técnicas y un uso real, evitando que la valorización termine generando nuevos residuos a futuro. El desafío no es solo reciclar, sino asegurar que lo que sale de la planta sea útil, trazable y parte de una cadena productiva concreta, idealmente vinculada a las mismas industrias que originaron el neumático. Combinamos operación industrial, cumplimiento ambiental e innovación tecnológica, y hoy estamos ejecutando un plan de crecimiento que apunta a triplicar nuestra producción hacia 2027, incorporando nuevas ubicaciones geográficas y ampliando el impacto real de este modelo.



¿Cómo nace la idea de trabajar con el tratamiento de neumáticos fuera de uso?
La motivación nace desde dos frentes que se encontraron de manera muy natural. Por un lado, nos inspira profundamente trabajar con propósito, abordando residuos complejos que históricamente no tenían una solución ambientalmente adecuada. Los neumáticos fuera de uso representan un problema visible, acumulativo y urgente. Por otro lado, la Ley REP generó una oportunidad concreta para desarrollar soluciones industriales de mayor escala y sofisticación. En ese contexto vimos no solo una obligación regulatoria, sino una oportunidad para innovar, invertir y proyectar crecimiento, desarrollando capacidades tecnológicas que hoy nos permiten pensar en expansión y en nuevos usos para los subproductos obtenidos.

¿Cuál es el propósito que moviliza al equipo, al ver toneladas de neumáticos transformándose en soluciones útiles?
Lo que moviliza al equipo es saber que el proceso no termina en la planta, sino que continúa en otras industrias que vuelven a utilizar estos materiales como insumo. Ver cómo un neumático deja de ser un problema ambiental y pasa a integrarse nuevamente a un proceso productivo genera un sentido de propósito muy concreto. Existe además una motivación permanente por asegurar que esta transformación se haga bien, cuidando que los subproductos no se conviertan en un nuevo pasivo ambiental, sino que aporten valor técnico, energético o material en cadenas productivas reales. Ese desafío diario, hacer que la circularidad funcione en la práctica, es lo que impulsa al equipo.

¿Cómo llegan al proyecto NFU-Evolución como coejecutores?
Nuestra participación como coejecutores del proyecto NFU-Evolución se da de manera muy coherente con nuestra trayectoria en I+D aplicada. Arrigoni Ambiental NFU ya venía desarrollando proyectos de innovación asociados a pirólisis, mejora de subproductos y nuevas aplicaciones industriales, por lo que el ámbito del proyecto nos resultaba muy familiar. Además, como empresa incorporamos la innovación como un valor estructural, no como algo accesorio, lo que hizo muy natural el vínculo con un centro tecnológico como CircularTec, con quien compartimos la visión de que el desarrollo del sector debe sustentarse en conocimiento, validación técnica y colaboración.

¿Qué tal ha sido el proceso de cooperación con CircularTec y NFU-Evolución?
El proceso de cooperación ha sido muy positivo y complementario. CircularTec aporta capacidades tecnológicas, metodologías de I+D y una mirada sistémica que se integra muy bien con nuestra experiencia industrial y operativa. El trabajo conjunto ha permitido avanzar desde la investigación hacia la validación en condiciones reales, acortando la brecha entre laboratorio e industria, algo clave para asegurar que los desarrollos puedan escalar de manera sólida.

¿Cuál es la hoja de ruta para los próximos años? ¿Planean expandir su capacidad instalada o diversificar hacia nuevas industrias?
Nuestra hoja de ruta combina dos ejes estratégicos. El primero es un plan de expansión que apunta a triplicar nuestra producción hacia 2027, fortaleciendo la operación actual e incorporando nuevas ubicaciones geográficas, lo que nos permitirá ampliar cobertura, eficiencia logística y cercanía con distintos polos industriales. El segundo eje es la diversificación hacia nuevas aplicaciones y productos, especialmente a partir de líneas de I+D como el carbono activado, que abren oportunidades en industrias como minería, tratamiento de aguas y control ambiental, permitiendo que el crecimiento se dé con mayor valor agregado y con una lógica de economía circular aplicada.

Periodista: Camila Pino Bruce.

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